Carta a Sir Cine.

Mi historia contigo no es la más bonita que se pueda decir ni mucho menos. Yo en aquellos tiempos estaba triste, teniendo que aguantar constantemente peleas y más peleas, malas contestaciones que se me acaban pegando, malas caras, malos royos, constantes discusiones y más sentimientos que ni yo alcanzo ni a describirlos con palabras.
Pero todo esto contado anteriormente no se daba ni en el instituto ni en cualquier otro lugar, si no que se era en mi propia casa, lugar donde la mayoría de la población de la Tierra tiende a echar de menos y tienen buenos recuerdos cuando se hacen mayores o se independizan, yo sincermante dudo que llegue a recordar algún buen momento... porque al final siempre pesan más los daños que los propios años, simplemene esto significa que el tiempo pasa pero lo malo siempre permanecerá. Digo yo... ¿Es nomal que una chica de 15 años prefiera estar en el instituto que en su casa?
Pero esta historia no trata de mi ni mucho menos, sino de nosotros dos, de como te conocía ti, al Sir Cine.
Ay! mi querido Cine, ¿Qué haría yo sin ti? Tú que eres capaz de hacerme viajar, el que me presenta gente nueva, el que me hace soñar, el que me consigue hacer grande durante un par de horas, el que nunca me ha abandonado y el que en resumen, me hace sentir bien.

Aun me acuerdo como te conocí mi querido amigo. No me acuerdo ni de la hora, ni del día, ni de la estación del año, solo se que se oían gritos por detrás de la puerta que me había encargado de cerrar y que separaba el salón del resto de la casa, mientras yo estaba en el sofá sujetando un cojín haciendo un absurdo esfuerzo por no llorar.
Ese día por mucho que me empeñara en subir el volumen de la televisión nunca llegaba a superar a los golpes y los estruendos exteriores. Nunca creo que alcance a acordarme que estaba viendo ese día en el televisor, ya que si no me acuerdo ahora dudo que tenga posibilidades dentro de veinte años. Pero si que me acuerdo que me centré en ti para hacer oídos sordos a lo de más allá, y así tratar de olvidar. Te prometo mi querido amigo que nunca he llegado a tal nivel de atención y concentración a algo en mi vida. Como si de una hipnotizacion se tratara me quede enamorada de tu arte, de tus cortes, de tus movimientos, de tu sonrisa.

Desde ese día hacia adelante (sin yo nunca llegar a pensar que eso pasaría) Me quede obsesionada de ti, mi tesoro... mi Enterprise, mi Tardis, mi Batman, mi Heath, mi trocito de cielo que siempre me limito a compartir con el mundo, porque no soy celosa, ya que todas aquellas personas que te aprecien tienen también el derecho a amarte como yo hice ese día, ayer, hoy, mañana y siempre.

Y te puedo asegurar que ni Matrix puede ser tan absurda como es mi vida. ¿Pero y que más da si nos podemos escapar tú y yo?
Oh! mi gran caballero de reluciente armadura gran problema tendríamos si me parara a dar las gracias por todas las veces que me has salvado la vida de las zarpas de la realidad, ya que no acabaría nunca.

A ti, siempre atento...

Gracias.

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